Carta abierta a mis amigos alemanes

Como muy posiblemente habéis leído en la prensa o visto a través de la televisión, el pasado día 11 de septiembre un millón y medio de catalanes salimos a la calle, de forma pacífica y festiva, pidiendo la independencia de nuestro país. Que tal circunstancia suceda en un momento de grave crisis económica europea y dificultades en la zona Euro podría generar incomprensión y extrañeza si no se explica suficientemente, y no tengo la impresión de que el tratamiento que dicha noticia mereció en muchos medios de información alemanes haya sido lo justa que debiera.

La inmensa mayoría de los corresponsales de muchos de vuestros periódicos o televisiones viven en Madrid, o tienen allí sus fuentes de información. En sus crónicas reflejan inevitablemente lo que en medios políticos de la capital de España se opina sobre Catalunya y muy pocos contrastan dichas opiniones en Barcelona. Es por ello que os he querido mandar esta carta abierta para que por lo menos tengáis una opinión de primera mano de un catalán muy vinculado a Alemania que, ni se dedica a la política ni tiene otro interés en el tema que el cariño a su patria.

La mayoría sabéis ya que que mi país es una de las zonas más laboriosas de España, un lugar cuyas gentes gozamos de merecida fama de gente tranquila y altamente juiciosa, como sin duda pueden atestiguar los muchos alemanes que viven entre nosotros y los directivos de empresas como Siemens, Frape-Behr,Volkswagen Audi,Thyssen, Bayer, BoehringerIngelheim, Merck,Henkel ,Disalfarm ,Lidl o T-Systems Eltec todas ellas con sede en Barcelona.

Mis amigos alemanes deben saber que el hecho de que esta pacífica sociedad haya decidido masivamente decir basta y quiera independizarse de España no se debe ni mucho menos a que la crisis haya vuelto locos a los catalanes ni a la falta de solidaridad hacia los más desfavorecidos. Justamente es todo lo contrario pues la caridad debe empezar por uno mismo. La crisis que hoy amenaza Europa es doblemente severa en España como consecuencia de una nefasta política económica que se ha practicado a la sombra de la especulación y la burbuja inmobiliaria y empiezo por reconoceros que tampoco en Catalunya se han hecho las cosas como debieran. Pero también es el producto de una injusticia histórica que España ha cometido con uno de los territorios que más ha contribuido a su riqueza, antes de que sus políticos decidieran dilapidarla.

La realidad es que la deficiente organización del estado español y la injusticia estructural que comporta, están estrangulando económicamente a Catalunya impidiendo no solo la que seria su función elemental, ser la locomotora que tirara de la economía española, sino empobreciéndola día a día. Hace muchos años que muchos catalanes denunciamos esta situación, recibiendo a cambio toda clase de insultos y menosprecio por parte de una clase política española anclada todavía en el siglo XIX.

Catalunya es una nación milenaria, cuya existencia es anterior a la misma España, y que cuenta con su propia lengua, historia y derecho común. Una singularidad que podría haber resultado muy fácil encajar en el marco de España a través de una solución federal similar a la que disfruta Baviera en Alemania. Ha ocurrido sin embargo que la voluntad de pacto de Catalunya y su ideal federal para Espanya ha sido repetidamente rechazada.

Catalunya es hoy la región mas endeudada de España, y lo es porque además de los incumplimientos del estado, es la que tiene el mayor déficit fiscal interregional.El déficit fiscal se ha convertido en el principal obstáculo para al desarrollo económico y social de Catalunya. Los catalanes somos los ciudadanos del Estado español que más pagan. pero de esta cantidad, que el gobierno español debería de repartir equitativamente, sólo vuelve una pequeña parte. Sus infraestructuras están desatendidas yhace decenas de años que su capacidad productiva está lastrada por la injusticia.

En 2001 pagamos al Estado 36.240 millones de euros y sólo recibimos 24.932 en forma de inversiones i servicios y sufrimos por tanto un déficit fiscal de 11.307 millones de euros. Esta diferencia representa un 9,2% del producto interior bruto (PIB) cuando tengo entendido que en Alemania por ejemplo está limitada al 5% para todos los Lands.

El año 2001 cada catalán aportó 1.777,44 euros mientras que Comunidades como Extremadura, Andalucía o Castilla – la Mancha no sólo no pagan sino que reciben dinero del Estado desde que existe el sistema autonómico. Son comunidades autónomas que llevan casi 40 años siendo subvencionadas y apenas han creado empresas ni generado riqueza con todos estos recursos. Al contrario. Han crecido de forma exagerada los funcionarios y los subsidios mientras que no se ha creado tejido productivo y para colmo se da la paradoja de que en estas regiones, sus ciudadanos disfrutan de mejores servicios que en Catalunya.

A este hecho, hay que sumar que los fondos estructurales de la Unión Europea pasan de largo de Catalunya y se destinan casi íntegramente a otras regiones del Estado y a Madrid.

La lengua catalana no es protegida en absoluto por España lo que obliga a mantener costosas estructuras en su defensa, como por ejemplo una potente TV absolutamente imprescindible para la defensa de nuestra identidad cultural. Muchas de estas estructuras serian innecesarias si el estado cumpliera con sus obligaciones de estado plurilingüista como por ejemplo Suiza. La lengua catalana esta absolutamente marginada en la España oficial como demuestra el hecho de que frente a las 27 universidades alemanas donde se imparte la asignatura de catalán, en España (exceptuando los territorios de habla catalana) sólo se puede estudiar en 11. También son más numerosas las universidades británicas (23), las norteamericanas (19), las italianas (18), y las francesas (17) que las que lo ofrecen en España.

El menoscabo de nuestras infraestructuras en favor de otras zonas del estado español es escandaloso, y no hablo solo de regiones teóricamente más pobres. Madrid tiene construidos 600 Kms de autovías gratuitas y Barcelona 20. Las únicas carreteras decentes que tenemos son autopistas de peaje construidas por empresas privadas. Otro ejemplo: España prohíbe a muchos paises que vuelen directamente a Barcelona y los hace aterrizar en Madrid. La consecuencia es que muchas empresas multinacionales se instalan en Madrid en lugar de Barcelona.

En España se han invertido miles de millones de euros en la construcción de líneas de alta velocidad con un coste de mantenimiento carísimo que circulan con muy pocos pasajeros. Comunican ciudades del interior pero la que sería más importante dado el peso de la industria turística en España, es decir un tren rápido hasta la frontera que comunicara con Europa, todavía se halla en fase de construcción. Las vías destinadas al transporte de mercancías son tercermundistas. El 40 % del PIB español se genera en la ribera del Mediterráneo i el 18% en Catalunya. Pues bien, en España ante la evidente necesidad de construir vías ferroviarias de transporte de mercancias hacia Europa, en lugar de priorizar la construcción de un corredor ferroviario mediterráneo se apuesta por un corredor central que beneficiaria a Madrid.

Catalunya es consciente del grave momento de crisis económica que padecemos en Europa. A diferencia de lo que sucede en general en otras zonas de España, el gobierno catalán ha reconocido su parte de responsabilidad en la crisis que padecemos y lleva dos años de grandes sacrificios para luchar contra el déficit público. La sanidad, la educación y otros sectores sensibles están realizando grandes sacrificios en la línea de lo que nos pide la Comunidad Europea. Entretanto otras regiones, subvencionadas con dinero catalán, continúan con sus políticas expansivas como si nada sucediera. El mismo estado español se niega a adelgazar su administración de funcionarios, muchos de ellos absolutamente inútiles, máxime cuando muchas de las competencias del estado central ya están transferidas a la comunidades autónomas.

Esta carta podría alargarse indefinidamente pues todavía son muchos los argumentos que podría exponer, pero no quiero cansaros. Tan solo espero haber aportado un poco de luz, y otra visión distinta, personal y de primera mano, a la que el estado español pretende que se difunda. Cuando mi país sea un nuevo estado dentro de la Comunidad Europea no tengáis ninguna duda de que en breve será una de las regiones más prósperas de Europa y un socio ejemplar y fiable para Alemania.

Gracias por vuestra paciencia

Manel Magrinyà i Ros