Tú y tu desnudo sueño. No lo
sabes.
Duermes. No. No lo
sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente,
duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño y por
el mar las naves.
En cárceles de
espacio, aéreas llaves
te me encierran,
recluyen, roban. Hielo,
cristal de aire en
mil hojas. No. No hay vuelo
que alce hasta ti las
alas de mis aves.
saber que duermes tú,
cierta, segura
-cauce fiel de
abandono, línea pura-,
tan cerca de mis
brazos maniatados.
Qué pavorosa
esclavitud de isleño,
yo, insomne, loco, en
los acantilados,
las naves por el mar,
tú por tu sueño.
Gerardo
Diego